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eroticos amor / susurro tentado

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susurro tentado El agua estaba como me gusta, un poquito fría sin llegar a ese grado en que se pierde el aliento. Me bañaba sin prisa, pues sabía que tenía el tiempo suficiente para llegar a tiempo a la oficina. Caí en la cuenta de que estaba tarareando esa música de jazz que tanto me gusta. Sonreí. Definitivamente estaba a gusto, satisfecho. La noche anterior me había dejado con buen tono. Oí que la puerta se abría. Sonreí, era ella la que entraba al baño. Tenía confianza y no era necesario que tocara o preguntara si podía pasar. Era un acuerdo que nunca tuvimos que hacer explícito. Empezaba a enjuagarme, casi para terminar mi baño. Ella abrió la cortina y se asomó. Juguetonamente me sonrió y echó un piropo. Sentí su mano frotándome la espalda, quitándome el jabón que quedaba. Luego en mis nalgas y mis piernas. Sentía el agua deslizándose en mi piel y su mano acariciando mi cuerpo. Estaba casi desnuda, con carita de modorra y ojos chispeantes. Noté que sus pezones estaban erectos, señal tentadora. Pensé, tal vez sólo tiene frío, pues acaba de salir de entre las sábanas. Sólo llevaba puesto su bikini. Al terminar la tarea de quitar la espuma de jabón me moví y quedé de plano de pie frente a ella. Sus ojos se clavaron en los míos, sentí que me recorría una descarga eléctrica. Deslizó su mano por mi vientre, hasta mi pene. Lo rozó levemente. Otra vez la descarga que me hacía temblar. Otra caricia leve en mi pene, luego una más clara, intencionada. Suspiré. Lo tomó de lleno en su mano. Empezó a frotármelo, presionarlo y liberarlo. De inmediato hubo respuesta. Se me fue poniendo duro. Seguía con las caricias, como bien lo sabía hacer. Yo no hacía nada más que gozarlo, con mis ojos entrecerrados. El movimiento de su mano de ida y vuelta. Delicioso. Lo tenía totalmente erecto. Ella se puso de rodillas, lentamente. Se lo metió a la boca. Me lo comió entero. AAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHH........ Presionaba y aflojaba con sus labios. Metía y sacaba, concentrada, como encontrando nuevos puntos, nuevos modos. Yo pegado al techo, lleno de placer. Aceleraba su movimiento y luego tomaba pausa. Eso me ponía más loco. Lo sacó de su boca. Lo dejo quieto. Empezó a incorporarse, frotándose de lleno contra mi cuerpo. Sentí sus senos duros, su vientre. Pegó sus labios a los míos. Nuestras lenguas se encontraron, vigorosas. Se separó un poco para poder quitarse su bikini. La miré inclinarse y dejarlo en el piso. El agua caía sobre los dos, haciendo que el contacto de nuestra piel fuera delicioso. Me dio la espalda, se inclino un poco, apoyada en sus rodillas y soltó un gemidito repleto de deseo. Sus nalgas para mi. Su piel entera motivándome a más placer. Acaricié sus nalgas con mis manos. Las apreté. Las mordí. Ella respiraba más de prisa, se movía inquieta. Me acomodé. Sus piernas me dejaban el panorama disponible. Froté mi pene en sus nalgas. Dio un salto espásmico. Lo froté en su rajita. Se movió y me hizo entrar de golpe. A fondo. La tomé por la cadera y me quedé clavado. Se empezó a mover de prisa. Estaba llena de calor. Gemía sin pudores. Su cadera a derecha e izquierda, luego con movimiento circular. La gloria. Agonía de placer. Más duro... al límite... Soltó un grito y quedó agachada. Sus nalgas pegadas a mis muslos. Mi pene a fondo, desahogado. Ella se incorporó, suspiró satisfecha... A¿Otra ducha? - me preguntó.

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