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heterosexual general / generacion tras generacion

Generacion tras generacion heterosexual general

Generacion tras generacion Mi familia es un tanto atípica. Mis abuelos eran primos. Tuvieron dos hijos mellizos: mis padres. Estos a su vez, se unieron entre ellos y nacimos mi hermana Elena y yo, también mellizos. Elena y yo siempre hemos dormido juntos. De pequeños, teníamos dos camas en nuestra habitación, pero ya fuera Elena la que se despertaba de noche o yo, siempre terminábamos en la cama del otro, por lo que al final, nuestros padres nos compraron una enorme cama de matrimonio. Muchas noches nos despertábamos en mitad de la cama fuertemente abrazados. Papá y mamá nunca se han mostrado mojigatos a la hora de besarse y acariciarse delante de nosotros. Cuando tuvimos unos trece años, Elena y yo ya estábamos acostados y oímos unos gemidos. Ya sabíamos que estaban haciendo el amor, aunque nunca los habíamos visto hasta entonces. Mi curiosidad era demasiado fuerte y me levanté. Mi hermana me siguió en silencio. Papá y mamá estaban en la sala, con la luz encendida totalmente desnudos. Entonces, papá se dio la vuelta sobre ella y empezaron a hacer el 69. Nosotros nos sentamos en el suelo mientras los observábamos. Papá se dio cuenta de que estábamos allí aunque no dijo nada y siguió hasta que los dos tuvieron un tremendo orgasmo. Luego, papá se volteó, abrió completamente las piernas de mamá y la penetró muy despacio. Yo notaba que tenía la polla muy tiesa y luego Elena me dijo que tenía las tetas duritas. Esa noche al acostarnos de nuevo, todavía estábamos excitados. Los dos teníamos calor y decidimos quitarnos la ropa y dormir desnudos. Yo metí el pene hinchado entre sus piernas. Elena tenía su precioso coñito húmedo. Después de hablar un rato, nos quedamos dormidos. Posteriormente, empezamos a besarnos y acariciarnos. Una noche, en que oímos los gemidos y grititos de nuestros padres, Elena quiso tocarme la verga y yo su panochita. Luego me puse encima de ella y puse mi pene erecto en su coñito, haciendo movimientos hacia arriba y hacia abajo frotando su clítoris. (Eso me lo explicó papá cuando le dije que quería hacerlo con Elena); los gemidos de placer salieron de sus labios mientras su cuerpo jadeaba y su respiración era rápida y ardiente. Elena movía su cadera a mi ritmo gimiendo cada vez más fuerte. Chupaba sus pezones despacio, con mordiditas que la hacían estremecer. Luego, le separé las piernas y me puse a besar su coñito empapado. Abrí sus labios mayores y ahí estaba su clítoris hinchado. Con mis labios tomé la punta del clítoris y empecé a chupar. El cuerpo de Elena reaccionó rápidamente, con gritos entrecortados contorsionando su cuerpo, le brotó mucho líquido caliente bañando mi cara. Entonces, coloqué mi polla en la entrada de su vagina y logré introducir la cabeza en su vagina. Le dolía mucho y paré un poco. Quise salir pero Elena no me dejaba. Logré introducir otro poco más y al final de una sola embestida, conseguí metérsela hasta el fondo. Luego empecé con el mete y saca, suave y lentamente hasta que se le fue pasando el dolor. Fuimos aumentando el ritmo y en su excitación empezó a gemir más fuerte anunciando su orgasmo que vino con una descarga de líquido ardiente. Yo seguí un poco más hasta que eyaculé. Me estremecía mientras mi semen caliente salía por mi pene; brotaba y brotaba semen que deposité en su vagina. Elena volvió a tener otro orgasmo cuando sintió la leche caliente en su vientre. Luego, me desplomé sobre ella y así, abrazados, con mi pene todavía dentro de ella, nos quedamos dormidos. Cuando desperté a la mañana siguiente, Elena, hacía movimientos circulares con sus caderas. Yo todavía seguía con mi pene en su interior y con esos movimientos empezaba a crecer. Yo a mi vez, empecé a chupar y lamerle las tetas. Entonces, todavía las tenía pequeñas, pero bien duritas y riquísimas. Rápidamente nos excitamos y nos vinimos a la vez. Un par de días más tarde, llegué a casa y estaban papá y Elena solos. Estaban desnudos y papá me dijo que me quedase a mirar y así aprender de un experto. Sin dejar de mirarles, me fui desnudando. Estaba como una moto y empecé a masturbarme. Sin que ninguno de nosotros se enterara, había llegado mamá a casa. Al ver la escena, rápidamente se desnudó en silencio, se puso delante en cuclillas del sofá donde yo estaba sentado, me apartó la mano de la polla y se la metió en la boca. Papá y Elena que estaban descansando unos instantes, se acercaron a nosotros y papá le dijo a Elena: --Mira la mamada que le hace mamá a tu hermano. Ella miró unos instantes, cogió con la mano la polla de papá y se la metió en la boca. Después de lamerle y chuparle como una golosa, papá tuvo un orgasmo tremendo. Yo había tenido el mío unos instantes antes. Posteriormente, mamá se sentó encima de mi tranca y se la enchufó dentro de su vagina, mientras papá se la metía por el culo. Elena no quería quedarse sin probar semejante placer y después de terminar con mamá lo hicimos con ella. Como yo no tenía experiencia, fue papá el que la penetró por detrás. Aunque chillaba de dolor al principio, después de unos cuantos embistes, gemía de placer. El ser penetrada por los dos, le hizo tener varios orgasmos seguidos. Desde entonces, hay veces que \"dormimos\" tres en una cama, ya sea papá y yo con Elena o con mamá. Hay veces que papá duerme a solas con mi hermana y yo con mamá, pero la mayoría de las veces, nuestros padres siguen durmiendo juntos y Elena y yo lo mismo. Hace tres meses Elena y yo hemos sido padres también de gemelos. Los niños son míos ya que por parte de mi madre, tenemos una marca de nacimiento que los pequeños también han heredado. Otro niño y otra niña. La tercera generación seguida. Me encanta verla cuando da de mamar. Hoy mismo, estaba sentada en el sofá apoyada contra el cuerpo de papá dando el pecho a Borja y me he excitado. Le he subido la falda hasta la cintura, le he quitado las bragas y sentado en el suelo delante de ella le he comido su lindo chocho. Mientras una de las manos de papá acariciaba su lindo culito. Después de su orgasmo, me he levantado y de pie le he metido la polla en la boca hasta que me he venido. Mientras ella se había sentado en el regazo de papá, incrustándose su polla por el ano. Los abuelos enseñaron sexo a mis padres, ellos a nosotros y nosotros enseñaremos en un futuro a nuestros hijos.

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