Categorias
- Amateur
- Lesbianas
- Gay
- Confesiones
- Fantasias
- Orgias
- Primera Vez
- Sadomaso
- Interracial
- Sexo Anal
- Sexo Con Maduras
- Sexo Virtual
- Infidelidad
- Eroticos Amor
- Transexuales
- Heterosexual: General
- Cibersexo
- Lugares Prohibidos
- Amor Filial
- Control Mental
- Dominacion
- Intercambios
Enlaces
IntercambioAdulto.es | Web de sexo
Colegialas
Culos
Estadisticas
Relatos :
88
relatos eroticos
Comentarios :
4
comentarios
Visitas en linea :
1
sexo anal / el mejor orgasmo anal
El mejor orgasmo anal sexo anal
El sol entraba a raudales por la cristalera de la galerÃa. Un ligero sopor producido por ese sol y por el calor de su piel se apoderaba de mÃ. Incluso el ruido de algún que otro coche pasando por la carretera inducÃa al sueño. No querÃa quedarme dormida, pero si seguÃamos unos minutos más asÃ, recostados en el sofá abrazados, eso serÃa lo que pasarÃa.
De pronto, oà su voz junto a mi oÃdo....
Quiero que me hagas un favor...
Algo me decÃa que ese favor iba a ser de tipo sexual, pero lo que me pidió, no tenÃa nada que ver con lo que yo pensaba...
¿Me traerÃas un vaso de agua?
Me quedé sorprendida. Él no es el tipo de personas que pida a los demás lo que puede hacer por sà mismo, asà que enseguida comprendà que aquello tenÃa trampa. Para ver si averiguaba un poco más sobre su petición, me hice la remolona y me acomodé un poco entre sus brazos, como si fuese un gatito desvalido.
¿No vas a hacerme ese pequeño favor?
Su voz comenzaba a sonar juguetona, quedando claro que habÃa segundas intenciones y produciéndome una punzada en el coñito. Bien conocÃa yo aquel tono entre meloso y peligroso. Asà que hice el amago de levantarme, pero entonces me agarró por la cintura y me volvió a sentar. Acercó sus labios a mi oreja y rozándola susurró...
Eso sÃ... quiero que me lo traigas desnuda...
¡Lo sabÃa! ¡Lo sabÃa! ¡HabÃa trampa! Me eché a reÃr al tiempo que protestaba....
¡Tú estás loco! ¡Las cortinas están abiertas, me podrÃan ver desde la carretera!
Seguro que se te ocurre alguna forma de que no te vean...
Giré la cabeza para mirarle y vi en sus ojos aquella mirada que me provocaba siempre deliciosos escalofrÃos, traviesa, pÃcara, ligeramente malvada y llena de complicidad. No hacÃa falta que me dijese que era lo que querÃa exactamente que yo hiciese. Ya lo sabÃa... PretendÃa que cruzase la galerÃa desnuda ¡caminando a cuatro patas! La idea hizo que mil sensaciones se centraran en mi entrepierna y no tuve la menor duda de que iba a hacer lo que él me pedÃa, pero aún asÃ, creà que ese era un buen momento para protestar un poco y prolongar ese momento tan excitante, previo a un acto en sÃ.
Si vengo caminando como tú quieres no puedo traerte un vaso de agua...
Bueno, tramé un botellÃn, asà no tendrás ningún problema. ¡Ah! Y antes de venir, mastúrbate un minuto...
Me eché a reÃr entre más protestas, con lo cual me gané otro minuto más de masturbación...
No puedo negar que mientras me quitaba la ropa en la habitación, estaba un poco nerviosa. Me daba un bastante vergüenza atravesar la galerÃa a cuatro patas y desnuda, pero cuando introduje la mano entre las piernas y toqué mi coñito comprendà que la excitación sobrepasaba con creces el pudor...
Cogà el botellÃn con agua que habÃa sobre la mesita de noche y me dirigà hacia la galerÃa. Él seguÃa sentado en el sofá, al fondo de la galerÃa. No dijo nada, simplemente se quedó esperando. Tuve un breve momento de duda. Me dieron ganas de pasar la galerÃa corriendo y tirarme entre sus brazos para intentar escapar de la situación, pero antes de darme cuenta mis rodillas y las palmas de mis manos ya se encontraban en el suelo. Agarré el botellÃn como pude y comencé a gatear.
Caminaba lentamente, tratando de hacerlo con la mayor elegancia posible y manteniendo la cabeza alta para poder mirarle a la cara y no perderme ninguna de esus expresiones. Pero él se limitaba a sonreÃr. Aquella sonrisa juguetona que conseguÃa doblegar mi voluntad...
Llegué hasta sus pies y tras darle el agua intenté levantarme, pero poniendo una mano sobre mi hombro me impidió hacerlo. Me quedé de rodillas entre sus piernas mientras sus manos descendÃan hasta mis pechos desnudos y comenzaban a acariciarlos produciéndome pequeños escalofrÃos. Sus labios se posaron sobre los mÃos y nuestras lenguas se encontraron...
De pronto su boca se separó de la mÃa para acercarse a mi oreja y susurrarme...
Acabo de recordar que aún tenemos una tarea pendiente...
De nuevo una oleada de punzadas se centraron en mi coño. Bien sabÃa yo cual era esa tarea pendiente... Aunque habÃamos hecho algún escarceo en el terreno de sexo anal, su gruesa polla nunca habÃa conseguido entrar del todo en mi culito. Él siempre habÃa sido muy cuidadoso y me preparaba, a conciencia, pero el tamaño de aquella verga siempre habÃa superado mi capacidad. Aunque si que era cierto que cada vez conseguÃamos ir unos centÃmetros más allá. En el último intento habÃamos llegado a la conclusión de que el siguiente serÃa el definitivo.
Se puso en pie y me instó a que le siguiera. No creo que haga falta decir de que forma tenÃa que seguirle yo. Asà que de nuevo tuve que de nuevo me vi gateando por el suelo de madera...
Al llegar a la habitación, me dijo que me pusiera de rodillas apoyada sobre la cama y que le esperaba asà sin moverme.
¿A dónde vas?
Ya lo veras – De nuevo aquella sonrisa – Tú no te muevas eeeh... no me hagas trampa...
Tardó varios minutos en volver en los cuales le oà abrir cajones y revolver entre objetos, mientras yo me preguntaba que demonios serÃa lo que buscaba. Hasta que por fin, oà sus pasos volviendo al dormitorio.
Cierra los ojos...
¿Qué has traÃdo?
Enseguida lo sabrás... Tú cierra los ojos...
Según lo hice noté que se inclinaba hacia mà y algo frio y redondeado tocó mis labios. Saqué la lengua para explorarlo y enseguida comprendà que era algo de cristal. Lo recorrà con la lengua como si de una polla se tratase, pero era pequeño, apenas unos cinco centÃmetros y aunque al principio la forma iba creciendo llegaba un punto en que se reducÃa de forma considerable. TenÃa forma de ....
¡Es como un plug! ¡Es un tapón de cristal de botella que tiene la forma de un plug! ¿Qué piensas hacer con eso?
¿Hace falta que te lo explique? Ja ja ja ja ja ja... Seguro que ya lo has adivinado. Súbete a la cama y quédate a cuatro patas...
Protesté un poco para hacerme la interesante, pero los dos sabÃamos que mi negativa era mentira y que en unos pocos minutos aquel tapón estarÃa en mi culito.
Dicho y hecho... un poco de crema, un par de dedos abriendo, con delicadeza, mi agujerito y el taponcito de cristal ya estaba colocado.
Me sentÃa extraña con aquello allà dentro. Por mucho que lo intentara no podÃa cerrar mi culito, pero lejos de ser molesta, la sensación era de lo más excitante. No pude evitar la tentación de llevar mi mamo a la entrepierna y empezar a acariciarme el clÃtoris, mientras oÃs como él se quitaba la ropa y abrÃa el envase de un preservativo...
No tardé en sentir su polla caliente y dura tanteando entre mis piernas para después perforarme de una sola embestida hasta el fondo de mis entrañas. Mi espalda se encorvó ante el placer de sentir aquella verga llenándome por completo. Pero ante semejante invasión el tapón de cristal comenzó a escaparse de su apretado encierro.
Sin dejar de follarme, él apretó de nuevo el tapón pos su base y lo volvió a enterrar dentro de mÃ, dejando el dedo sobre él para que mis dos agujeritos estuviesen llenos.
Jamás habÃa sentido algo asÃ. La presión de aquel objeto en mi ano aumentaba todas las sensaciones de mi cuerpo, de forma que jamás habÃa notado su polla tan grande dentro de mÃ, ni mi clÃtoris tan sensible. Tal fue la intensidad de aquellos estÃmulos que apenas tarde unos minutos en comenzar en moverme como una loca, aplastando mis nalgas contra su pelvis para enterrar su polla lo más profundamente posible para correrme en un orgasmo largo e intenso mientas mi coño se abrÃa y cerraba sobre su miembro y mi ano lo hacÃa sobre el tapón de cristal.
Caà de bruces sobre la cama, rendida, satisfecha e impresionada, mientras mis dos agujeros se libraban de sus respectivas invasiones.
Nos tumbamos en la cama, abrazados, habla
Visto 141 veces